
Un fisioterapeuta liberal recibe un presupuesto para equipar su consulta con realidad virtual terapéutica. El casco tiene un precio razonable, alrededor de 300 euros. Tres años después, la factura acumulada supera varios miles de euros. El costo de un casco de realidad virtual terapéutica no se lee en una sola línea: se calcula a lo largo del tiempo, puesto por puesto.
Suscripción de software clínico: el gasto que pesa más que el casco VR
En el terreno, se observa lo mismo en la mayoría de las consultas: el material no es el problema. Un casco autónomo tipo Meta Quest 3S cuesta alrededor de 300 euros. Es el software terapéutico el que hace que la factura se dispare.
Las plataformas clínicas como VRET o C2Care cobran una suscripción mensual, a veces indexada al número de cascos activos. En tres años de uso, la suscripción de software supera el precio del casco en sí. Se habla de una relación de uno a tres, o incluso más, según las opciones contratadas.
Este modelo de suscripción incluye generalmente las actualizaciones del software, el acceso a los protocolos terapéuticos validados (gestión de la ansiedad, tratamiento del dolor, rehabilitación cognitiva) y soporte técnico. Antes de firmar, es necesario verificar con precisión lo que está incluido en el paquete mensual y lo que corresponde a opciones facturadas por separado. Se puede comprender el precio de un casco de realidad virtual terapéutica aislando cada línea del presupuesto en lugar de mirar el total.

Casco de consumo o dispositivo médico certificado: dos escalas de precios para la VR terapéutica
Una consulta liberal que ofrece sesiones de exposición virtual contra fobias o ansiedad no necesita el mismo material que un hospital que forma a sus cirujanos en simulación. Esta distinción cambia radicalmente el presupuesto.
Solución de consumo con software clínico
La mayoría de los profesionales en la ciudad utilizan un casco autónomo de consumo (Meta Quest 3, Quest 3S, Pico 4 Ultra) acoplado a una aplicación terapéutica certificada. El casco cuesta entre 300 y 600 euros. El verdadero compromiso financiero es la licencia de software mensual y la duración del contrato.
Casco XR médico de alta gama
Para la simulación hospitalaria avanzada o la formación quirúrgica, cascos como el Varjo XR-4 o el Apple Vision Pro se sitúan en una gama completamente diferente. Las opiniones varían sobre este punto, pero se habla de presupuestos que pueden alcanzar varios miles de euros solo por el casco, incluso antes de añadir un ordenador compatible y las licencias.
La elección del material depende del uso clínico previsto, no de una comparación técnica abstracta. Un fisioterapeuta que trata la ansiedad procedimental no tiene ninguna razón para equiparse como un CHU.
Costos recurrentes ausentes del presupuesto inicial: formación, higiene, mantenimiento
Se tiende a comparar las ofertas por el precio de entrada. Los costos recurrentes rara vez se detallan en el primer contacto.
- Formación de equipos: cada profesional de la salud que utiliza el casco debe ser capacitado en el software terapéutico y en el protocolo clínico asociado. Este gasto representa tiempo no facturable y a veces un costo de formación externa, especialmente en caso de rotación en el equipo.
- Higiene entre pacientes: las interfaces faciales, las espumas de contacto y las fundas de protección deben limpiarse o reemplazarse regularmente. Los consumibles de higiene representan un presupuesto anual que no se debe subestimar, especialmente en una consulta con un flujo de pacientes sostenido.
- Mantenimiento y reemplazo del material: un casco VR utilizado diariamente en consulta sufre un desgaste acelerado en comparación con un uso doméstico. La vida útil real del material en condiciones clínicas es más corta de lo que anuncia el fabricante para un uso recreativo.
Cuando se suman estas líneas durante dos o tres años, pueden representar un tercio del costo total de propiedad del dispositivo.

Financiación y cobertura de un casco VR terapéutico en Francia
Hasta la fecha, la realidad virtual terapéutica no está reembolsada por la Seguridad Social como un dispositivo médico estándar. No existe una tarifa base en la nomenclatura para una sesión de VR en consulta liberal.
Algunos establecimientos hospitalarios financian sus equipos VR a través de convocatorias de proyectos, dotaciones internas o fondos de innovación. En el ámbito liberal, el profesional asume el costo y lo repercute o no en sus tarifas de consulta.
El marco regulatorio evoluciona con el reglamento europeo MDR (UE 2017/745), que impone una clasificación del software terapéutico como dispositivo médico software (SaMD). Esta clasificación condiciona el nivel de pruebas clínicas exigido y, a largo plazo, podría abrir la puerta a una cobertura. Por ahora, el profesional liberal financia la totalidad del dispositivo con sus propios fondos.
Guía de lectura para comparar las ofertas de VR terapéutica
Antes de firmar un presupuesto, se puede estructurar la comparación en torno a cinco aspectos concretos:
- Precio del casco y del material periférico (controles, estación de carga, cableado eventual)
- Costo mensual o anual de la licencia de software, con la duración de compromiso mínima
- Contenido de la suscripción: número de protocolos terapéuticos, actualizaciones, soporte técnico
- Presupuesto de higiene anual: consumibles, interfaces de reemplazo, productos de limpieza
- Tiempo y costo de formación inicial y continua para cada usuario
Reducir el total a un costo por paciente o por sesión permite comparar las ofertas sobre una base realista. Una suscripción más cara que incluye la formación y el soporte puede resultar más económica que una oferta de entrada que cobra cada servicio por separado.
El verdadero costo de un casco de realidad virtual terapéutica se mide a lo largo de la duración del contrato, no por el precio de entrada. Un presupuesto legible detalla cada partida, desde el material hasta los consumibles. Esa es la única forma de saber realmente lo que se está pagando.